Historia de Job: El hombre que lo perdió todo

Entra en este interesante artículo donde te hablaremos sobre la historia de Job. Y podrás conocer sobre la vida de un hombre que después de tenerlo todo, llego a estar en la indigencia, pero Dios le rescató premiando su fidelidad.

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La historia de Job

La historia de Job, el personaje de la Biblia es una clara demostración de fe para todo creyente. Y es que, como creyentes, muchas veces no estamos o no somos conocedores de las múltiples maneras como Dios puede obrar y bendecirnos en nuestras vidas.

Seguramente en varias ocasiones nos hemos encontrado con personas que se preguntan: ¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena? Esta es una pregunta que no es fácil de responderle a una persona incrédula y sin conocimiento de Dios.

La Historia de Job describe la vida de un hombre que promueve la pregunta anterior. Pero, como creyentes, ¿Qué podemos aprender de la historia de Job?

Como creyentes debemos saber que Dios siempre está en control, esa confianza nos hace estar en paz y vivir nuestras vidas en tranquilidad, sin importar lo que pase. Debemos estar conscientes que nada sucede por casualidad, que todo obedece al propósito y la buena voluntad de Dios, para con sus hijos.

Job con su historia nos enseña ese nivel de fe, le creyó a Dios aun cuando le sucedieron muchas desgracias terribles en su vida. Sin importar lo que le estaba pasando y sin saber porque las estaba padeciendo; lo que, si tenía claro Job, era que Dios gobernaba su vida y por tanto tenía el control de todo.

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Te invitamos a conocer también la historia de: El rey David: De pastor de ovejas a Rey de Israel. Una interesante historia en la que David en su juventud, no llegó a imaginarse lo que el futuro le traía, él era feliz pastoreando las ovejas de su padre y siendo el menor de todos sus hermanos.

¿Qué nos dice la Biblia de la Historia de Job?

El Antiguo Testamento bíblico nos dice que Job era un hombre muy bueno, honrado, siempre obediente a Dios en todo y no le gustaba hacer lo malo:

Job 1:1 (DHH): En la región de Us había un hombre llamado Job, que vivía una vida recta y sin tacha, y que era un fiel servidor de Dios, cuidadoso de no hacer mal a nadie.

Nos dice además que Job era un hombre abundantemente rico y padre de siete hijos. En la historia de Job, se relata que el diablo un día le pregunta a Dios sobre su opinión con respecto a Job.

El diablo de igual forma en presencia de Dios, justifica la fidelidad de Job, porque siempre había sido bendecido con familia y bienes materiales. Y que sería diferente si Job perdiera todo lo que Dios le había dado, porque así dejaría de honrarlo y serle fiel.

Dios al escuchar tal acusación del diablo contra Job, dejó que le quitara todos sus bienes materiales y a sus hijos. Job siguió confiando en Dios, después le permitió al diablo que abatiera a Job con enfermedades y padecimientos físicos.

Entonces Job a pesar de sufrir profundamente con todos estos padecimientos, no llego a proferir queja alguna contra su Dios y Señor:

Job 1:22 (TLA): Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no ofendió a Dios ni le echó la culpa.

¿Qué decían los amigos sobre Job?

Para los amigos de Job, lo que le estaba pasando era un castigo de Dios. Y que Job debía haber hecho un pecado muy grande contra Dios para merecer tan grande ira del Señor.

En este sentido los amigos enfrentaban a Job y discutían sobre el asunto. Job ante los amigos se mantenía firme en que no había pecado contra Dios, pero que si quería dejar de vivir y que por eso le hacía preguntas al Señor.

Dios le responde a Job en una hermosa prosa, donde deja manifiesto su grandeza y omnipotencia, la cual se puede leer en el pasaje bíblico Job: 38-42. Job totalmente arrepentido y con humildad le responde a su Señor:

Job 40:3-5 (PDT): 3 Entonces Job respondió al SEÑOR: 4 -Verdaderamente yo soy poca cosa. ¿Qué puedo responderte? Soy muy poca cosa para hablar; me tapo la boca con la mano. 5 Ya hablé una vez, pero no lo haré más. Hablé una y otra vez, pero ya no voy a añadir nada-.

Dios ante el juicio de los amigos contra Job, les dice de su enojo con ellos, por decir de Él algo que no era cierto y correcto. En cambio, Dios defiende a Job por decir la verdad y les dice:

Job 42:7-8 (DHH): 7 Después que el Señor dijo estas cosas a Job, dijo también a Elifaz: «Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no dijeron la verdad acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job. 8 Tomen ahora siete toros y siete carneros y vayan a ver a mi siervo Job, y ofrézcanlos como holocausto por ustedes. Mi siervo Job orará por ustedes, y yo aceptaré su oración y no les haré ningún daño, aunque se lo merecen por no haber dicho la verdad acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job.»

Job obedece a Dios y perdona a sus amigos

Job obedece a Dios orando por sus amigos y con esto demostrando su perdón hacia ellos por la dureza de su corazón. En respuesta el Señor lo bendice restaurándole el doble de lo que había perdido

Job 42:10 (LBLA): Y el Señor restauró el bienestar de Job cuando este oró por sus amigos; y el Señor aumentó al doble todo lo que Job había poseído.

Job 42:12 (TLA): En sus últimos años de vida, Job recibió de Dios más bendiciones que en los primeros, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, dos mil bueyes y mil burras;

La Biblia nos dice en la historia de Job, que este hombre después de pasar por tantos padecimientos, vivió 140 años más.

Así como Job oro por sus amigos, nosotros también debemos hacerlo, por eso te invitamos a leer el artículo: El Padre Nuestro, la oración de la que debemos aprender un poco más.  En este artículo iremos un poco más allá de las palabras de esta tremenda plegaria, dejada a nuestra disposición por el Señor Jesucristo, conoce aquí su historia.

La Historia de Job nos enseña a no perder la fe

La historia de Job nos enseña que este fue un hombre, que, bajo ninguna circunstancia llego a perder la fe. Aun en las más desesperantes y angustiosas de las pruebas que le toco padecer, nunca dejó de tener fe en Dios.

Si por un momento nos pusiéramos en los zapatos de Job, sería imposible siquiera imaginar lo que pudo haber sufrido este hombre. Perdiendo no solo lo material, sino que además algo tan preciado como son los hijos para los padres, un dolor muy grande y difícil de imaginar.

Se sabe de casos de padres que ante esta situación han caído en grandes depresiones. Y que, si son creyentes, también han experimentado como el Señor los levanta después de una pérdida tan grande.

Job a pesar de sentirse lo suficientemente agobiado, al punto de desear no haber nacido, nunca salió de su boca maldecir a Dios:

Job 3: (DHH): 1 Por fin Job rompió el silencio, y maldijo el día en que había nacido. 3 ¡Maldita sea la noche en que fui concebido! ¡Maldito sea el día en que nací! 4 ¡Ojalá aquel día se hubiera convertido en noche, y Dios lo hubiera pasado por alto y no hubiera amanecido!

Job 2: 9-10 (DHH): 9 Pero su mujer le dijo: – ¿Todavía te empeñas en seguir siendo bueno? ¡Maldice a Dios y muérete! 10 Job respondió: – ¡Mujer, no digas tonterías! Si aceptamos los bienes que Dios nos envía, ¿por qué no vamos a aceptar también los males? Así pues, a pesar de todo, Job no pecó ni siquiera de palabra.

Y es que Job nunca dudo en su entendimiento de que Dios estaba en control.

Job sabía quién era su redentor

Job supo enfrentar la perdida de sus hijos, la de sus posiciones materiales, incluso padecer en lo físico; porque sabía quién era su redentor. Por eso hizo caso omiso al sermón de su mujer y al juicio de los que decían ser sus amigos.

Job sabía que estaba confiando en un Dios vivo que lo salvaría de todos sus padecimientos. Y que, cumplido el tiempo de Dios, Él lo defendería aun estando en la tierra

Job 19:25 (DHH): 25 Yo sé que mi defensor vive, y que él será mi abogado aquí en la tierra.

Este hombre de gran fe entendía que los días determinados por Dios para los hombres se cumplirían sin poder ser cambiados. Y Job aceptaba la voluntad de su redentor:

Job 14:5 (PDT): 5 Es que la vida del ser humano tiene un límite y tú conoces su duración. Eres tú quien fijaste ese límite y por eso no puede cambiarse.

La historia de Job nos enseña que como creyentes debemos de cultivar y buscar tener una profundidad espiritual como la de este hombre de fe.

Continua con nosotros edificándote en fe, leyendo el siguiente artículo de Jesucristo: Historia, nacimiento, vida, milagros, muerte y resurrección. Y es que a Jesucristounos le conocen un poco más que otros, pero lo que podemos decir es que este hombre ha trascendido en la historia y permanece a pesar del tiempo que ha transcurrido desde su nacimiento hasta nuestros días.

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